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¿Es seguro tomar mucha agua en la lactancia? Guía y beneficios
Es importante siempre y especialmente en épocas de calor, tener a mano un vaso de agua potable para hidratarse frecuentemente. Aquellas mamás que amamantan deben tomar agua durante la lactancia y no esperar a tener sed, ya que este es un mecanismo de aviso tardío de deshidratación. En el blog de Agua para tu vida, te contamos todo lo que tener que saber sobre la hidratación durante la lactancia.
El embarazo y la lactancia son etapas especiales de la vida de la mujer. Deben cuidar su salud y su alimentación para asegurar el mejor desarrollo del bebé que sea posible. No obstante, si bien son muchos los cambios fisiológicos que se producen en la hidratación durante ambas etapas, no siempre se les presta la atención que corresponde.
Durante la lactancia, la hidratación resulta de vital importancia, ya que la producción de leche materna aumenta considerablemente la pérdida de agua de la madre.
La producción de leche aumenta gradualmente a lo largo del periodo de lactancia, situándose en torno a los 750 ml/día seis meses después del parto en mujeres que dan lactancia materna exclusiva, siendo la cantidad de leche producida directamente proporcional a la demanda del lactante.
El contenido de agua de la leche materna varía según el momento del día pero, se estima que se sitúa alrededor del 87% de su composición. Durante una sola toma, la leche inicial tiene un mayor contenido en agua mientras que la leche del final de la toma contiene mayor cantidad de grasa.
Considerando todo lo expuesto, la ingesta de agua durante la lactancia materna debería ser suficiente para compensar la pérdida de agua a través de la leche.
Por lo que, la ingesta de agua de las madres lactantes debería ser mínimamente equivalente a la de las mujeres no lactantes, a la que se le suma la cantidad de agua transferida a la leche materna, que se calcula que es de 600 a 700 ml/día.
Es muy importante, fomentar el consumo de agua durante la lactancia y, no esperar a tener sed para llevar a cabo la práctica ya que este es un indicador tardío de deshidratación. La sed es la respuesta fisiológica a una alteración en el balance hídrico, es el deseo consciente de agua.
Frente a un descenso en el porcentaje de agua corporal, los osmorreceptores (células especializadas en el cerebro) identifican dicha situación y estimulan el mecanismo de la sed, es decir, el proceso de ingestión de agua junto a la liberación de la hormona antidiurética (ADH) la cual actúa a nivel renal reduciendo la pérdida de agua por la orina.
Sin embargo, cabe destacar que dicho indicador no es fiable, puesto que el mismo aparece de manera tardía, cuando el individuo se encuentra levemente deshidratado.
¿Cuál es la mejor bebida para tomar durante la lactancia?
Lo más recomendable es promover el consumo de agua durante la lactancia, evitando sustituirlo por bebidas azucaradas o edulcoradas.Los jugos naturales pueden ser una buena opción, aunque se recomienda consumir las frutas frescas enteras. Las frutas y verduras frescas, como la manzana, ananá o banana, contribuyen a la correcta hidratación por su contenido elevado de agua.
¿Es seguro tomar agua durante la lactancia para el bebé?
El momento adecuado para incorporar agua segura como bebida de hidratación en el lactante depende de las características propias de su desarrollo fisiológico.
La necesidad o no de agua exógena depende del momento biológico en el que el niño se encuentre. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses, la introducción de alimentos apropiados para la edad y seguros a partir de entonces, y el mantenimiento de la lactancia materna hasta los 2 años o más.
En los menores de 6 meses, la leche materna aporta todos los nutrientes que el niño necesita, inclusive agua (aporta más de un 80% de agua) cubriendo así sus requerimientos nutricionales e hídricos. La alimentación al pecho funciona de un modo óptimo cuando la misma se realiza a libre demanda.
Es por esta razón que, se recomienda ofrecer el pecho al bebé cuando éste lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta que lo suelte espontáneamente. De esta forma, se regula la producción de leche según las necesidades del niño, asegurando la ingesta de leche del inicio y del final de la toma, cuya composición es diferente.
Aunado a lo anterior, ofrecerles agua a los menores de 6 meses podría resultar una práctica de riesgo de generar diarrea, así como también de desnutrición.
El consumo de agua contaminada representa un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades infecciosas, que de producirse son responsables del incremento de la morbimortalidad en lactantes y niños pequeños.
Por otra parte, incorporar agua como bebida de hidratación disminuye la lactancia materna y en consecuencia afecta el adecuado aporte de nutrientes que el niño pequeño necesita para su adecuado desarrollo y crecimiento. Por lo expuesto, en esta etapa de la vida, los lactantes no necesitan agua adicional, ni siquiera en climas calurosos.
Entonces, concluimos que tomar agua, durante la lactancia, para la madre es seguro y es fundamental para mantener hidratada correctamente a la misma y porque el agua es necesaria para reponer las pérdidas debido a la producción de leche.
Sin embargo, el estado de nutrición y de hidratación de la madre tiene baja influencia en la cantidad y calidad de la leche, no afecta el mismo. Esto pretende asegurar la alimentación del bebé, sin embargo, se recomienda mantener una buena alimentación e hidratación por parte de la madre lactante para cuidar su salud.
Cabe destacar que, durante esta etapa suele ocurrir que la madre “prioriza” cada detalle del crecimiento y cuidado del bebé y en muchas ocasiones “descuida” su propia salud. Ambas deben ser prioridades a cuidar para no incurrir en déficits nutricionales.
Por su parte, en bebés que se encuentren en periodo de lactancia materna el momento adecuado para incorporar agua segura como bebida de hidratación dependerá de las características propias de su desarrollo fisiológico.
En bebés menores de 6 meses de edad no es necesario ofrecerles agua potable como bebida ya que su hidratación y alimentación se encuentran aseguradas con la lactancia materna. En bebés mayores de 6 meses, se puede ofrecer agua potable como bebida hidratante complementaria a la leche materna para satisfacer sus necesidades hídricas.
Recordar que el volumen de agua consumido por la madre durante el periodo de lactancia debe ser proporcional a sus pérdidas; debe ingerir cantidades mayores de agua cuando la temperatura ambiental y la actividad física ocasionan un aumento en las pérdidas.
El agua simple debe ser la opción preferida para la adecuada hidratación, lo que disminuirá los trastornos metabólicos derivados del consumo de bebidas azucaradas. En IVESS promovemos una vida saludable, desde lo que comemos y bebemos ¡conocé nuestros productos!
Sobre el autor: Lic. Yanina Stea
Lic. en Nutrición, MN 7967. Especializada en Nutrición digesto-absortiva, deportiva y Plant Based Diet (Universidad de Buenos Aires. Ex residente y jefa de Residentes del Hospital General de Agudos José María Ramos Mejía). Nutricionista de Planta Permanente del G.C.B.A, Hospital General de Agudos José María Ramos Mejía. Bs As, Argentina.